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Selección / The Macallan
The Macallan
El higland single malt que envejeció como nadie
La historia de Macallan comienza en Escocia, concretamente en una casa cercana a Easter Elchies House (Craigellachie) en 1824, cuando le fue concedida (o mejor dicho, le persuadieron de conseguir) una de las primeras licencias legales a Alexander Reid, profesor y agricultor. Alexander pensó que sería una buena idea envejecer sus whiskies exclusivamente en barriles de jerez comprados en Jerez de la frontera (Cadiz). Esta ocurrencia a día de hoy nos puede parecer un experimento algo caro pero razonable. Sin embargo, estamos hablando de 1824, unos tiempos en los que viajar era todo un lujo, no existían medios aéreos e importar/exportar era tremendamente complicado. La apuesta le salió bien a Alexander, que compró una destilería con un pequeño cobertizo y 2 alambiques para producir su whisky, que comenzó siendo un Blended. Pero en 1980 el mercado cayó y decidió centrar a Macallan en la nueva categoría de single malt.

El primer nombre del Whisky Macallan fue Maghellan, que procede de una palabra gala «magh», que significa tierra fértil, y «Ellan», el nombre del monje San Fillán, un monje que permaneció en las tierras de The Macallan Estate hasta el año 1400.
Anteriormente, los granjeros de The Macallan Estate elaboraban whisky en sus granjas localizadas en Speyside (Escocia) con los excedentes de sus cultivos de cebada.
La reputación de Macallan, unos de los mejores whiskies del mundo, no sería la misma si la exigencia con la calidad y el tratamiento de la madera no fuera uno de sus pilares fundamentales. En Macallan, todas las barricas son confeccionadas, tostadas y verificadas por su Master of Wood y el equipo The Macallan, desechando todas aquellas que no den la talla. Macallan asegura que «hasta un 80% del sabor y carácter definitivo de The Macallan lo determina sus barricas». Y no es para menos. Al igual que en el vino, uno de los máximos exponentes del eslavismo de la barrica, una barrica más o menos tostada o que no posea un tostado uniforme puede variar enormemente el sabor, olor e incluso el color de nuestros caldos favoritos.
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